La imaginación se apoya en Lego

Dicho y hecho. Adam Woodworth ha logrado esta realidad y la ha mostrado al mundo con piezas de un 6396 International Jetport, un conjunto que salió al mercado en 1990. En realidad, la creación de este fan del popular juego de piezas es diez veces superior al tamaño original, y como puedes apreciar en el video, vuela. De verdad

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Tecnología agrícola y su inversión necesita una revisión de la diversidad.

Con el 88% de los hombres de operadores agrícolas primarios, la tecnología agrícola tiene un largo camino por recorrer para llegar a la diversidad.

Estamos cansados ​​de conseguir el boleto rosa.

Si nunca has estado en una conferencia relacionada con la agricultura en US, probablemente te estés preguntando qué es una entrada rosa. Es bastante común que los invitados traigan a su cónyuge a espectáculos agrícolas y las conferencias han comenzado a vender programas específicamente diseñados para esos asistentes. El cónyuge recibe un boleto de color rosa, y mientras los asistentes a la conferencia tienen la opción de jugar al golf, los cónyuges tienen una visita de pedicura y Tiffany & Co. (esta fue una opción real en una conferencia a la que asistió Allison).

La agricultura y la tecnología agrícola (agtech), en particular, operan en un espacio único. La compilación de las desigualdades en el capital de riesgo, las empresas de tecnología de alto crecimiento, la agroindustria y la producción agrícola da como resultado un complejo y algo desalentador conjunto de factores sociales, económicos y políticos. Sin embargo, mirando hacia el futuro, hay varios factores que lo llevan a sentirse optimista sobre un futuro más inclusivo.

Inequidad en VC, Tech, AgBiz y Producción. Los desequilibrios de género en la inversión de capital de riesgo y en las empresas de tecnología de alto crecimiento están bien citados. Solo el 9% de los tomadores de decisiones en VC son mujeres y, en consecuencia, solo el 15% de la financiación de VCva a equipos con al menos 1 fundadora.

Nuevos fondos, ONG y movimientos sociales están (finalmente) surgiendo y provocando algún nivel de cambio en la industria tradicional de capital de riesgo. Estos grupos, a través de objetivos impulsados ​​por KPI, tendrán un gran impacto en la diversificación de la demografía de las exitosas compañías innovadoras del futuro. Pero estas estrategias impulsadas por KPI’s se encuentran con algunas complicaciones en la tecnología agrícola.

Para los VC, es bastante fácil establecer KPI de diversidad para nuestras compañías de cartera y exigirles que obtengan el programa o salgan, pero surgen complicaciones cuando comienza a considerar las partes interesadas necesarias en la agricultura. Las soluciones de Agtech tienden a no funcionar muy bien sin una participación temprana y continua de los agricultores.

En los Estados Unidos, más del 88% de los operadores de granjas primarias son hombres. El 27% de las explotaciones tienen mujeres como operadoras al contabilizar operadores primarios y secundarios ( normalmente cónyuges ).

En la actualidad, solo el 61% de las tierras agrícolas de EE. UU. Están gestionadas por sus propietarios, y el 90% de esos propietarios-operadores son hombres. (El 46% restante de las tierras agrícolas de EE. UU.

Está alquilado, por un 46% de las mujeres operadoras.) La participación de los agricultores es fundamental para la adopción y el éxito de las soluciones agtech, tanto como usuario como potencial comprador de productos, y en jugar un papel directo en la innovación comercial.

El papel de la diversidad de agronegocios corporativos.

Los agronegocios globales desempeñan un papel fundamental para mejorar la inclusión en la industria. Monsanto consistentemente hace las mejores 50 compañías para la diversidad de DiversityInc, junto con Eli Lilly & Co y BASF. Recientemente, Bayer fue reconocida como Líder de Diversidad e Inclusión en las Corporaciones “Lo mejor de lo mejor” de Estados Unidos en 2018.

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Máquinas inteligentes: ¿al servicio del agro o amenaza laboral?

Expertos abordaron las implicancias tecnológicas, económicas y sociales de la expansión de la inteligencia artificial en el sector agropecuario

Los especialistas coinciden en que estamos frente a la Cuarta Revolución Industrial. Así, la Inteligencia Artificial (IA), el Big Data y el Machine Learning son tecnologías que vinieron para quedarse y generan un cambio de paradigma que divide la cancha. Frente a este escenario, el pasado jueves los expertos se reunieron en un ciclo de charlas-debate organizado por el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL), del Sector de Integración y Comercio del BID y el INTA, para compartir sus miradas sobre el impacto de la IA y su aplicación al campo argentino. En este sentido, Héctor Espina, director nacional del INTA, señaló: “Se observa un gran cambio de paradigma, donde se transforman no solo las capacidades productivas sino el mundo laboral”.

Mucho se habla pero poco se sabe. Antes de entrar en tema, cabe aclarar que la IA es un campo que estudia el problema general de crear inteligencia en las máquinas y dentro de las ramas de la IA, el Aprendizaje de Máquinas (Machine Learning) es una de las áreas con mayor potencial de aplicaciones en el sector agropecuario.

¿Reemplaza, desplaza o crea empleo?

Por un lado, están quienes defienden los beneficios que aporta una inteligencia superior para facilitar la toma de decisiones estratégicas y, por el otro, los que alertan sobre el riesgo de un desempleo generalizado causado por la automatización de los puestos de trabajo. Kevin LaGrandeur, profesor del Instituto Tecnológico de Nueva York (NYIT), abrió el encuentro con una conferencia magistral. Allí, comentó que en su libro Sobrevivir a la Era de la Máquina, escribió: “Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la automatización de algunas tareas en un trabajo no conduce necesariamente a la automatización de todo el trabajo”. Sin embargo, también aludió en su libro a una estimación realizada por la empresa de investigación tecnológica Gartner, la cual predijo que “los robots y las máquinas inteligentes reemplazarían un tercio de los trabajos de Estados Unidos para 2025”.

Como contrapartida, para Federico Marty, responsable de la plataforma global de datos e Inteligencia Artificial de Microsoft Argentina que participó del debate, la IA llegó para asistir los procesos actuales y no para reemplazarlos. “No creo en la necesidad de que las máquinas sustituyan el conocimiento y la experiencia de quienes las manejan, sino más bien en el acompañamiento que pueden darnos a fin de facilitarnos las tareas”, apuntó.

En tanto, LeGrandeur graficó: “Los robots cosechadores necesitan un compañero para supervisar el proceso. Es un ejemplo de que las personas van a poder retener su trabajo para cuando la automatización aumente”. En el caso de otros oficios como el del telemarketer advirtió que “van a desaparecer”. No obstante, aclaró: “Creo que la situación no va a ser tan extrema, hay evidencia de que se van a perder algunas tareas o partes de un trabajo“. De acuerdo al experto la historia muestra que las revoluciones industriales engendran una gran cantidad de nuevos empleos que evolucionan desde la base de la revolución misma, de la tecnología que lo causó.

Innovación para mejorar la productividad

Según el INTA, la IA es una realidad en el sector agropecuario global, con aplicaciones incipientes en la identificación temprana de enfermedades y evaluación de daños en el control de malezas vía un uso más eficiente de herbicidas, la utilización de robots para la cosecha de frutas, el análisis de información satelital, el mejoramiento de la salud del suelo, el mejoramiento genético de plantas y animales, el monitoreo del ganado, el uso de modelos predictivos para la mejora en la toma de decisiones agronómicas y el testeo de cultivos con deficiencias nutricionales, entre otras aplicaciones de relevancia.

En este sentido, y ante del desafío de una Argentina en busca de una agricultura y ganadería exponencial, Guillermo Salvatierra, CEO y Gerente General de Frontec, una plataforma tecnológica que combina los avances de la ciencia aeroespacial, informática y agronómica para ofrecer soluciones innovadoras y sustentables a toda la cadena de valor frente a los desafíos de la producción de alimentos, señaló: “La IA es una oportunidad. Si nuestro desafío es incrementar la productividad, hay que mapear cada píxel de cada lote, juntar esa enorme cantidad de datos y buscar la correlación. Se trata de buscar la productividad no vía insumo, sino vía información“.

Si bien el desarrollo de la IA en la ganadería aún es incipiente en Argentina, ya se registran algunos desarrollos. Al respecto, Ricardo Garro del INTA Anguil comentó: “Nosotros creamos un sistema de comederos para medir el consumo individual de los animales, cada uno de ellos tiene una caravana comercial que posee un chip y con esos datos, a través de un algoritmo se logra estimar la eficiencia del consumo”.

Por último, Carlos Di Bella, director del Instituto de Clima y Agua del INTA, frente a este mundo de datos, algoritmos y análisis, recomendó: “Hoy tenemos la posibilidad de duplicar la producción en muchos sectores, y para ello, la IA va a tener que estar orientada fuertemente al estudio del ambiente y no tanto a la genética”. A su vez, a modo de reflexión, expresó: “El futuro va a estar en cómo hacemos meterle a la IA multidisciplinariedad y sentido crítico”.

El futuro del trabajo es flexible

El otro día usé la frase “gig economy” durante una presentación. Varias personas con las que estaba preguntaron: “Que es gig economy?” Con sorpresa para mí no me costó mucho la aclaración. La respuesta corta que les di fue algo así como, “cuando una persona es contratada por corto plazo o trabaja por cuenta propia. Reforcé, pensemos en Uber”.

Muchos trabajadores lo hacen mediante una aplicación a tiempo parcial. Lo común es usar el concepto de un “gig” como el de una “changa”, en donde quien lo hace eligen hacerlo. Por ejemplo lo vemos, si alguna vez contratamos a alguien en “un plataforma”, también esas personas están trabajando en “gig’s”. Los músicos ya hablan sobre el “gig” que tienen el fin de semana por ejemplo. Lo cierto es que lo que sucedió en los últimos años es que la economía Gig se ha convertido muy rápidamente en parte de nuestra cultura de trabajo, muchos de nosotros la comprendemos y la desarrollamos casi sin darnos cuenta. Además de nuestros trabajos a tiempo completo, también trabajamos a tiempo parcial para otra persona.

Qué tan grande es la economía Gig? El año pasado, la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, informó que 55 millones de personas en los EE. UU. son “trabajadores gig”. Eso es más del 35% de los EE. UU. mano de obra. Se proyecta que ese número saltará al 43% para 2020.

Ya sea un conductor, un músico, un camarógrafo independiente o cualquier cosa en el medio, el concepto de la economía de concierto se ha convertido en un factor importante en la economía y la fuerza de trabajo al menos en US. Otra medida de la facilidad de la adopción está dada por el trabajo en y para el extranjero que podemos seguir haciendo desde donde estemos. Esto es especialmente cierto en el mundo de atención al cliente, en dónde nuestra asistencia puede provenir de cualquier parte del mundo de personas que lo hacen a tiempo parcial.
Las empresas que contratan a trabajadores de servicio al cliente por ejemplo, basados ​​en gig’s pueden ofrecer ser más flexibilidad en las horas de sus empleados, lo que puede conducir a un empleado más felices y comprometidos, al mismo tiempo que bajan los costos basados en la diferencia del tipo de cambio entre los países.

Algunas empresas tienen aumentos bruscos estacionales en la actividad y el modelo gig les ofrece una excelente herramienta para absolver rápidamente la escala. Podría ocurrir que o bien, se espera que una venta especial que cause que las líneas de atención al cliente estén más ocupadas o muchas veces colapsadas por sobre lo normal en una campaña o una temporada de ventas por internet.

Otra característica es que quienes lo hacen son personas apasionadas por su trabajo. Las personas, que sienten pasión por los productos de una compañía o servicio, y están dispuestos a convertir su pasión en ventas extra tomando “un gig” de medio tiempo por ejemplo en el departamento de soporte de una compañía, canalizan de manera inteligente sus sentimientos y lo transforman en valor para todos. Los resultados son realmente sobresalientes, ya que hacen insuperables las intervenciones de estos representantes de atención al cliente, frente a otras soluciones como los bots, por ej. “Es una obra de arte que se puede usar para trabajar desde casa, o casi en cualquier lugar”. Suelen decir.

Descubrí que el trabajo de servicio de atención al cliente basado en gig es excelente camino para crear un mejor compromiso con los clientes. Estos “gig’s” están más motivados para resolver los problemas de los clientes por al menos dos razones. Primero, son compensados ​​por muchos problemas que resuelven. En segundo lugar, saben que sus calificaciones pueden afectar directamente su futuro empleo.

Antony Brydon, CEO de Directly, compartió el siguiente comentario:

Lo concreto es que las expectativas del cliente están por las nubes, y el modelo de servicio de atención al cliente fijo y tradicional ya no puede cumplir con estas expectativas en aumento. Los clientes esperan respuestas en segundos o a lo sumo en minutos, y este mecanismo más motivado de responder lo suficientemente rápido, ahora puede hacerse mientras esperan que sus hijos salgan de la escuela, van de compras o desde la comodidad de su sofá ” o responder al servicio de atención al cliente mientras espera en el viaje compartido.

 http://bit.ly/2mXLlax

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¿Para qué sirven los drones en el agro?

Investigadores de la Fauba realizan ensayos con sensores para evaluar su potencialidad en el manejo de cultivos de trigo y maíz.

Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) comenzó a realizar desde 2015 una serie de ensayos con drones y diferentes sensores sobre cultivos de trigo y maíz. El foco está puesto en “pasar un tamiz a las tecnologías”, conocer realmente para qué sirven y cómo podrían contribuir a la producción de alimentos, y proyectar las ventajas que podrían significar hacia el futuro.

“En el pasado, en la agricultura trabajábamos mayormente con implementos que se movían sobre la tierra. Ahora contamos con nuevas herramientas que están en el aire, los drones, que se vienen a posicionar como complementarios de las imágenes satelitales”, dijo Gabriel Tinghitella, docente de la cátedra de Cereales de la Fauba y técnico de Aacrea, quien lleva adelante los ensayos de la Facultad.Usos potenciales

En diálogo con el sitio de divulgación científica de la Fauba, Sobre la Tierra, el investigador consideró que existen usos potenciales de los drones que aún no fueron explorados y que podrían generar un fuerte impacto en el agro para los próximos años: “Podrían tener intervenciones directas sobre los cultivos”.

Tinghitella viene trabajando junto a otros docentes y tesistas de la Fauba, técnicos Crea, emprendedores y desarrolladores de tecnologías vinculadas con drones y sensores en ensayos que comenzaron a implementarse sobre lotes experimentales de la Fauba el año pasado, con trigo, y que continuaron durante 2016 con maíz.

Al respecto, consideró que aún queda mucho por investigar para conocer los beneficios reales y potenciales de esta herramienta: “La utilidad depende de las características del dron, de los sensores que lleven montados y de lo que se busque sensar, así como del momento del ciclo del cultivo en el que se realiza el vuelo. A su vez, todo está influido por cuestiones ópticas y agronómicas”.

Índice de vegetación

En 2015, Tinghitella y su equipo sembraron trigo en la Fauba y luego utilizaron drones de tres empresas provistos de cámaras que permiten ver el índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés). Este índice no mide directamente la productividad de los cultivos, pero tiene una estrecha relación con ella porque permite identificar la presencia de vegetación verde en la superficie, caracterizar su distribución espacial y la evolución de su estado a lo largo del tiempo respecto del valor histórico.

En los ensayos se buscó generar heterogeneidad. Para ello se sembraron distintos genotipos, con diferentes dosis de fertilizantes y de fungicidas, e incluso de riego. Las parcelas se midieron con varios sensores: cámaras comunes y multiespectrales montadas en drones, radiómetros, sensores hiperespectrales, green seeker de mano y cámaras térmicas.

“Tenemos el seguimiento del NDVI relevado con cámaras multiespectrales a lo largo del ciclo del cultivo de trigo con diferentes resoluciones espaciales. Ahora estamos procesando las muestras para relacionar las lecturas del índice de vegetación capturadas por los drones con los parámetros agronómicos que relevó Maximiliano Fabre, tesista de la carrera de Agronomía. Queremos establecer las correlaciones entre lo que vieron las cámaras y la evolución de los cultivos”, afirmó. Resultados

Aun sin datos finales, Tinghitella anticipó que mediante estos estudios encontraron buenas correlaciones de los niveles de protección con fungicidas y defoliación, así como las dosis de riego y las de fertilizantes, con los registros de NDVI y la producción de biomasa y el rendimiento de los cultivos.

En 2016, sobre el mismo lote anteriormente ocupado por el trigo, los investigadores de la Fauba sembraron maíz de segunda. Se midieron dosis y momentos de fertilización, densidades, tratamientos con fungicidas y riego, entre otros aspectos.

“Este es sólo es un ensayo, pero para muestra basta un botón. Esperamos detectar los usos más robustos para explorarlos más exhaustivamente en la red Crea, en ensayos de grandes franjas a campo”, señaló, y destacó la ayuda del cuerpo docente de la cátedra de Cereales para realizar los ensayos, así como de Román Serrago, responsable del campo experimental, y de los técnicos Juan Fuente y Maximiliano Rodríguez.

Drones versus satélites

Tinghitella explicó que los drones son una tecnología complementaria de los satélites, porque ambos tienen aspectos a favor y en contra. En cuanto a los drones, destacó algunas ventajas: “Podés volar cuando querés, armás la geometría de la captura de la imagen como querés, le das más o menos resolución en función de la altura seleccionada. Además podés repasar el lugar las veces que quieras”. O sea, esta herramienta ofrece un grado de versatilidad que el satélite no posee.

No obstante, “con el dron no tenés una geometría de captura de imagen fija, que sí tenés con el satélite, que pasa todos los días por el mismo lugar, a la misma altura, con el mismo ángulo de inclinación cuando hace la captura y a la misma velocidad”.

Riego a distancia

Entre las tecnologías que vienen evaluando en la Fauba hay algunas que permitirían, por ejemplo, automatizar equipos de riego y controlarlos a distancia.

En este sentido se viene trabajando con los equipos de tres empresas: Less (que desarrolla sensores para medir humedad edáfica), Kilimo (posee un sistema para auxiliar la toma de decisiones respecto del riego mediante el seguimiento de balances hídricos sencillos en función de las condiciones de oferta y demanda de agua) y Biobot (que desarrolló un controlador a distancia). Integrados, estos grupos tienen potencial para automatizar el riego y controlarlo a distancia.

Equipos incubados

Los drones que sirvieron para hacer los ensayos de la Fauba fueron provistos y volados por desarrolladores de la ciudad de Rosario, Santa Fe, y de Buenos Aires. Una de estas empresas, Eiwa, fue incubada en Aacrea, donde trabaja Tinghitella, con el objetivo de formar un área de innovación tecnológica aplicada.

“El ensayo le sirve a los emprendedores porque contribuye a que desarrollen sus productos y servicios, al estudiante para hacer su tesis de grado en una nueva tecnología con aplicabilidad potencial en el sector agropecuario y a la Fauba, Crea y el sector agropecuario en general porque nos pone a trabajar en la evaluación de una tecnología para pasarle el tamiz, para empezar a detectar para qué sirve y para qué no”, afirmó.

Fuente: La Voz