La forma de tercerizar es la siembra directa de los negocios agrícolas

La innovación está comúnmente asociada a la tecnología. Sin embargo, esta también puede darse en la organización empresarial, que es donde justamente el agro argentino hace punta en el mundo.

Quien camina por el campo advierte claramente la tendencia hacia la desintegración (de la estancia o la chacra donde se hacía casi todo) y la tercerización. Se trata de un fenómeno que arrancó en los 90, donde prima la coordinación entre agentes que, mediante la colaboración y el respeto, queda regida por contratos formales o de palabra.

Tras una mayor competitividad, la estancia fue transformándose en empresa-red para reducir los costos de producción y como manera de superar la vieja estructura integrada, donde los diferentes agentes quedaban encerrados en una organización, bajo la relación laboral de dependencia. La chacra no escapa a la misma tendencia. En la actualidad, muchos chacareros prefieren, en lugar de comprar mayor superficie, destinar los fondos pertinentes a la adquisición de maquinarias, para proveer servicios a empresas-red.

En lugar de la lógica de la firma grande que efectúa la mayor cantidad posible de actividades, la empresa-red está centrada en la agilidad para responder a las exigencias de la agricultura conservacionista, sobre todo de la labranza cero. Se trata de un conjunto de empresas jurídicamente independientes, pero con fuertes vínculos asociativos y ligadas por el mismo ciclo productivo, donde una de ellas -el nudo central- ata y supedita a las restantes; este nudo impone criterios y estilos de trabajo.

Cada una se especializa en un rubro de la actividad y, al concentrarse en este, le resulta más fácil incorporar tecnología de última generación. De esta forma, las distintas empresas adquieren una gran capacidad de adaptarse a cada situación y lugar, con tecnologías adecuadas. En suma: esta innovación organizacional estimula la innovación tecnológica.

Empresas abocadas a las siembras, aplicaciones de pesticidas, los sistemas de labranza y de cosecha, y el transporte, entre otras, la conforman bajo las directivas del nudo central. Frente a cambios abruptos en el contexto económico, estas estructuras flexibles son las más adecuadas para responder a estos con suficiente grado de innovación. En el funcionamiento de las empresas redes el interrogante básico se plantea así: ¿cómo responder en la forma más eficiente a la demanda?

Así, el agro va evolucionando hacia un sistema de fuerte cooperación productiva. Y este fenómeno es una de las mayores innovaciones que muestra el sistema productivo de nuestro país. En el aspecto organizacional, el ámbito rural ha sido protagonista de una verdadera revolución que, a lo largo de las últimas décadas, ha modificado las estructuras productivas y comerciales.

Así, el mercado de arrendamientos de tierras u otras formas de uso, tenencia y explotación, mediante todo tipo de contratos con una creciente gama de posibilidades, se inserta en un proceso en aumento. A este fenómeno lo definimos como economía agrícola contractual.

Esta innovación no solo trae beneficiarios. También conlleva perdedores que, para salir adelante, deberán adaptarse a los cambios e incorporarse al nuevo cuadro que ofrece innumerables oportunidades, siempre y cuando haya suficiente capacitación y espíritu de emprendimiento.

Por el acentuado crecimiento de la economía agrícola contractual, nuestro país muestra una mayor eficiencia en los procesos de exportación de granos y subproductos industrializados.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2139805-ganar-y-perder-en-una-red-de-empresas