Mas de la mitad de producción agricola se realiza fuera de tierra propia

De boca de los mismos productores. Si hacía falta proyectar hacia dónde va el negocio agrícola, la última Encuesta Nacional de Productores Agropecuarios (ENPA), que realizó el Centro de Agronegocios de la Universidad Austral en asociación con el Centro de Agronegocios de la Universidad de Purdue (Estados Unidos), refleja cómo está mutando la actividad según la visión de los mismos productores.

Incluso, vinculado con los anteriores factores, para la soja no se perfila una expansión. Es una prueba de que también habrá más crecimiento en otros cultivos, como el trigo y el maíz y las producciones de carne vacuna, porcina y también de producción de leche.

Todas estas proyecciones se conocieron en la Conferencia Mundial de Management y Agronegocios de la Asociación Internacional de Management de Alimentos y Agronegocios (Ifama), realizada esta semana en Buenos Aires. Ifama es una ONG con foco en los agronegocios que tiene entre sus principales socios 25 universidades de los cinco continentes, entre ellas la Universidad Austral.

La encuesta abarcó a 818 productores de la zona núcleo de la pampa húmeda, en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. La superficie relevada representa el 87% de la producción de soja del país (48,9 millones de toneladas como promedio de los ciclos 2012/13 a 2015/2016).

“En la Argentina los productores no solo quieren ser productores, sino empresarios. Y poner fichas en otras cosas, mirar otro negocios”, dijo Roberto Feeney, profesor de la Universidad Austral.

Como dato clave, a cinco años siete de cada diez productores planean inversiones. Un 25,9% de los consultados expresó que se va a integrar a la cadena y asociativamente. Si bien a cinco años la opción de la expansión horizontal autónomo (más hectáreas/más producción sin socios externos) representa un 64,7%, y la horizontal asociado (con socios externos) un 29,4%, cobra relevancia el objetivo de crecer verticalmente. Así como la encuesta da un 25,9% que proyecta crecer verticalmente asociado (anexando hacia atrás o hacia adelante algún proceso productivo), hay otro 38,4% que prevé una expansión vertical autónomo (individualmente).

“No se piensa solo en el negocio agrícola tradicional, sino en ser más competitivos. El factor tierra no acomoda en función del negocio. Los productores ven en sus pueblos casos donde se hicieron más competitivos o ganan más plata”, apuntó Bernardo Piazzardi, profesor también en la Universidad Austral.

En el crecimiento vertical asociado, por ejemplo, los productores “mega” (más de 10.000 hectáreas) pasan de ser un 14% en los próximos 12 meses a un 54% a cinco años. Además, cuando se analizan los segmentos, un dato relevante es que mientras a cinco años un 14% de los productores sostuvieron que invertirán en bioenergía, en el segmento “mega” lo harán un 27%. Según los profesores de la casa de estudios, este escenario significa también todo un desafío para los mismos bancos para configurar créditos en línea con estas nuevas inversiones. “Ya hay bancos armando un nuevo plan de negocios en función de esto”, señaló Feeney.

De la encuesta surge una baja de los productores que arriendan. En una encuesta de 2009, el 80% de los productores alquilaban al menos una parte del total de la tierra cultivada. En 2012 ese porcentaje bajó al 72% y para la última encuesta está en el 61%. Esto significa que el productor no quiere tomar tantos riesgos por este lado del negocio.

Uno de los resultados de la encuesta es que “la soja es la única actividad sin expectativa de crecimiento a cinco años”. En tanto, para el resto de los cultivos tradicionales las perspectivas son al alza. Además, los segmentos que mayores expectativas de crecimiento muestran son los de proteína animal y en cultivos especiales.

“Se iría a una mayor diversificación de la matriz productiva en términos de granos y también en una mayor tendencia al agregado de valor a través de proteína animal”, sostiene el trabajo.

En soja, por segmento de productores, el mediano (300-600 hectáreas) tiene una expectativa de 0% de crecimiento en soja, pero sí un 57,1% en maíz/sorgo, 28,7% en trigo/cebada, 25% en leche, 32,1% en carne vacuna, un 100% en producción porcina, 69,4% en cultivos especiales y 55,8% en pasturas/pastizales. Yendo a otra punta del segmento de productores, en el grande (más de 1800 hectáreas) se observa una caída del 17,3% en cuanto al crecimiento en soja, pero hay un alza del 34,9% en maíz/sorgo, 18,3% en trigo/cebada, un 45,2% en carne vacuna y un 31,7% en carne porcina. Por otra parte, en el caso de los productores “mega” se aprecia un 525% de crecimiento en producción porcina, 60,7% en carne vacuna y 100% en leche.

“Por segmentos de tamaño, las actividades con mayor crecimiento proyectado a cinco años son para los productores medianos la actividad porcina, para productores comerciales (600 a 1800 hectáreas) pasturas y vacunos para carne, para los productores grandes la actividad de mayor crecimiento es la de los cultivos especiales, mientras que para los megaproductores se destacan como actividades de mayor crecimiento la porcina, vacunos (leche y carne) y pasturas”, sintetiza un balance sobre la encuesta.

Luego agrega: “Se destaca que los dos segmentos de productores de menor tamaño de la encuesta, medianos y comerciales son los que planean el crecimiento mayor: 26%, contra un crecimiento para todas las actividades de 8% para productores grandes y 14,5% para megaproductores”.

Que las perspectivas de crecimiento son contundentes es una buena señal. Sin embargo, también hay cuestiones que deben ir encontrando su cauce para que acompañen esas expectativas. “Fallamos en el financiamiento”, alertó Alejandro Reca, de Lácteos San Ignacio, que participó del congreso de Ifama. Se refería no solo a lo “caro”, sino a sus estructuras.

Se ven como Messi

La encuesta refleja otros comportamientos de los productores agropecuarios. Así, cuando se analizan los resultados por edad de los productores no hay diferencias para las estimaciones de inversión en los próximos 12 meses para los distintos rangos etarios. Sin embargo, cuando se evalúan los resultados de previsión a 5 años hay “correlación entre edad y las respuestas, donde es notoria la intención de realizar inversiones en los productores más jóvenes de la muestra”.

De los productores argentinos se observan otras características. Por ejemplo, que la mitad toman decisiones junto a su familia. Además, los productores tienen una fuerte identificación con las marcas, como en maquinaria agrícola. En semillas, por ejemplo, un 33% indicó que seguiría comprando la misma marca aún cuando el precio subiera más del 10 por ciento. El productor argentino se ve como eficiente en lo que hace tranqueras adentro y eso también es otra característica de su perfil. “Se consideran todos un Messi y están por eso más dispuestos a tomar riesgos”, analizó Roberto Feeney, de la Universidad Austral. En la compra de insumos, en tanto, el productor es selectivo comprando lo que necesita.

Radiografía de los productores

Jóvenes

En la Argentina, el promedio de edad de los productores encuestados se ubicó en 46 año. Son más jóvenes que en los Estados Unidos, donde el promedio se encuentra diez años por encima. En Inglaterra el promedio es de 70 años.

Instrucción

Alrededor del 61% de los productores encuestados tienen al menos un título universitario, en tanto que un 7% un título de posgrado. Solo un 5,5% de los productores encuestados no han completado estudios secundarios.

Residencia

Dos tercios de los productores viven en el mismo establecimiento o a menos de 50 kilómetros del campo. Esta proporción sube al 74% en los medianos y baja al 36,7% en los grandes y al 8,3% en los megaproductores.

En base a https://www.lanacion.com.ar/2148755-integrado-y-asociado-el-modelo-al-que-apunta-el-campo.

En la familia, vos naces como agricultor.

En el campo ya hay cuatro generaciones de los Fox, en Holanda. ¿Por qué está bajo presión la empresa familiar? Ellos simplemente nacieron como un granjero, nada más y nada menos. “Necesita ayuda cuando tiene que ingresar al campo de remolacha con su andador de patio pavimentado, pero luego regresa”. Frans Vos, de 94 años, con una cabeza bronceada que irradia el orgullo necesario. Es orgulloso todavía.

Según sus hijos, el abuelo está “totalmente agotado”, pero hay poco que notar cuando está observando con severidad el campo. “Bien, ¿no?”, Dice de repente, “esas líneas rectas de remolachas jóvenes”. ¿Todos ellos ahora con el GPS? Yo sembré con el caballo. Bueno, al principio no pude hacer esas filas bien “.

Mucho cambio en los setenta años en que Frans cultivaba en Noordoostpolder. Surgió la mecanización y la tecnología evolucionó. Los precios garantizados que llevaron a “las montañas de mantequilla” y los charcos de leche después de los años de la reconstrucción, desaparecieron para un mercado duro de oferta y demanda. La legislación pasó al patio una vez libre y de repente el ambiente.

Y, sin embargo, algunas cosas no cambian. La conexión con el suelo, por ejemplo. “Los granjeros están al acecho”, dicen siempre los zorros. Frans: “Un granjero nunca pasa por encima de su país. Él ve una pequeña bestia allí, aquí un hongo, más abajo está demasiado seco y la valla está rota “.

 

Obviamente

Esa participación con el país es de todos los tiempos, también reconocen a las nuevas generaciones de Fox. Y también la naturalidad de convertirse en granjero. “Así es como nacimos”, dice Joos (68), el hijo de Frans. Alrededor de la gran mesa de la cocina de la granja de t Pontje, junto a Frans y Joos, está también su hijo Theo (40). Y justo ahora su descendencia ha venido de la escuela: Wessel van 8. “La cuestión de si desea convertirse en agricultor nunca se ha discutido con nosotros”, continúa Joos. “Mi Theo sacó las plantas de papa del suelo cuando era un niño pequeño para ver si había algo debajo”, dice Joos. “Afortunadamente él hizo eso con los vecinos. Pero luego sabes: también se convertirá en un granjero. O mejor: ya lo es. “Y así, generación tras generación, la profesión agrícola fue transferida por una Fox a la otra, y el capital de trabajo siempre fluía de padre a hijo.

Todos ellos tienen la historia de su propia generación. Así, Joos forma la bisagra entre la vida agrícola de su padre Frans en los años cincuenta y sesenta, y la de su hijo Theo en la actualidad. Fue él quien vio la vida campesina más cambiada.

“Mi padre llegó al Noordoostpolder como agricultor de la ciudad de Zeeland en Veere en 1952”, dice Joos. “En Zeeland, la inundación había tenido lugar por los aliados, por lo que a 118 granjeros de Walcherse se les permitió venir por este camino”. En realidad tomaron el terreno que era para los pioneros que esperaban, pero según Joos esa fue una decisión política. La Haya quería conocer a los Zeeuwen y atraer a agricultores experimentados para que trabajen en el nuevo pólder. A pesar de que vino con su padre y su madre cuando tenía dos años, ahora también tiene un acento Zeeland. “Crecido en el patio de mi padre Zeeland”, dice riendo.

Joos pasó años junto con Frans en Schoterbrug, una compañía mixta con la llamada ‘obligación de los pastizales’. Debido a que el antiguo lecho marino todavía tenía muy poca calidad como tierra agrícola, se impuso que la granja debía sembrar dos sextos de la tierra como pastizales, y esta parcela debía cambiarse cada vez. “Teníamos semillas, pasto, tulipanes, y cada año se fertilizaba otra parcela y se sembraba con pasto. De esa manera, el fondo se volvió un poco mejor, y vinieron a comprobarlo “.

Joos se mudó a De Woudhoeve, la granja de su suegro después de su matrimonio, y lo vendió voluntariamente en 2004 porque su tierra era necesaria para la extracción de arena y luego se transformó en naturaleza. La granja en sí permaneció en pie, por lo que pronto tendrá la mejor vista de todos ellos. El capital que se hizo disponible con la venta lo reinvirtió en ‘t Pontje, la granja de su hijo donde ahora se encuentra esta mesa de la cocina de peluche. En lugar de las 17 hectáreas del abuelo Frans, Theo y su esposa Hanneke ahora tienen más de 100 hectáreas. Él está fuertemente en las patatas de siembra, principalmente papas fritas, pero también hace achicoria, remolacha, cebollas y arrienda algunas tierras para el cultivo de tulipanes. Un negocio familiar “anticuado”, pero según él, el conjunto lo hace más fuerte.

“El trabajo de mi padre fue principalmente trabajo manual después de la guerra”, dice Joos. “En las rodillas desde las seis y media hasta las ocho y media, quita las malas hierbas entre las remolachas. Fue una carrera continua contra reloj para ser el jefe “. Su padre asiente. “Debes tener un cuerpo muy bueno. Entonces el trabajo requirió mucha mano de obra, ahora intensivo en capital. O déjame ponerlo de esta manera: entonces tuviste más para un buen cuerpo, ahora para una muy buena cabeza. Mi hijo ahora tiene una oficina real en su granja, guardé mi administración en el cajón de la mesa de la cocina “.

 

Emprendimiento

Este crecimiento sustancial y la especialización de la profesión agrícola también se puede ver en los cursos que los cuatro han tenido. El abuelo Frans solo tenía escuela primaria, Joos Ulo y una escuela agrícola secundaria, mientras que Theo estudiaba administración de empresas. Su hijo Wessel todavía está en la escuela primaria, pero espera que él también esté ocupado antes de que pueda establecerse como agricultor.

“Además de toda la tecnología utilizada actualmente en el sector agrícola”, dice Theo, “la gran diferencia entre la vida en la granja de mi abuelo y mi padre y la mía es que trabajaron con un” plan de construcción de hierro “.” Están creciendo “. cada año lo mismo, a un precio fijo, sin tener que preocuparse por ‘el mercado’. “Tengo que cultivar mucho más adelante. Tengo que vigilar el mercado, planificar la labranza, ordenar las papas de siembra y establecer acuerdos de intercambio con los vecinos”. Según él, la planificación es la primera ganancia. “Hay mucha energía en ese proceso. Pero también lo veo como un emprendimiento real que hace que la agricultura sea tan interesante “.

Esa planificación es en gran parte también financiera. Joos: “En el negocio de mi padre, solo compras algo si tienes dinero. Cultivamos con dinero. Un agricultor no tenía deudas. “Theo:” La mitad de mi riqueza está compuesta por acciones, la mitad de las cuales provienen del banco. Pero también escuchamos las bromas anticuadas de mi padre. Utilizo la regla de que todo, desde madera o hierro, es financiado por nosotros mismos. Porque eso solo valdrá menos a lo largo de los años “. Así que las cajas para cebollas, o máquinas o tractores, pagan de su propia billetera, a veces junto con otros agricultores (preferentemente familiares) para obtener la balanza. “Solo con la adquisición de tierras cambiamos al banco con un buen plan. Es por eso que la tierra propia también es tan importante: el banco la ve como la única garantía. Cualquiera que sea la crisis, ese terreno propio tiene su valor “.

 

Reglas

Con los años, el gobierno también entró en tu casa, notaron en Bant. No son fanáticos de eso, pero también reconocen que las regulaciones han resultado en una compañía cualitativamente mejor que es menos dañina para el medioambiente. Joos: “En mi tiempo ese aspecto ambiental no jugó. Aún rocié con compuestos orgánicos de cloro como DDT, dieldrín y aldrín, y con mercurio. Nadie se preocupó por eso. Y todos los años rociamos todos los fertilizantes en el campo en febrero, de una sola vez “.

En ese momento, simplemente trabajamos con medios equivocados, lo sabemos ahora, dice Theo. “Y se utilizó demasiado estiércol, en los momentos incorrectos, especialmente fertilizante. Poco a poco, se dio cuenta de que tenemos que mirar lo que realmente necesita una cosecha. Parece que podemos hacerlo con muchas menos sustancias, también podemos refinar a mano en el grifo y podemos entregarlo muy enfocado: en la semilla o el tubérculo. Creo que como sector hemos comenzado a trabajar un 75 por ciento menos en el medio ambiente, pero nunca escuché a nadie al respecto. Ni siquiera sobre el valor de exportación de 80 mil millones, en comparación con los 4.4 mil millones de subsidios que obtenemos. “Ciertamente ‘verdes’, estas estadísticas se mantienen en silencio, dice.

Volverse completamente orgánico no está en la opinión de Theo, porque según él, esto no paga las patatas de siembra que están destinadas principalmente a la exportación. “Prefiero no arriesgar el fracaso de mi cosecha completa una vez cada tres años. Pero sigo de cerca el sector orgánico y trato de usar la menor cantidad de recursos posible “.

Tiene una manera muy diferente de mirar a su padre y su abuelo, y tal vez ese Wessel, que también sabe que va a ser un granjero, pronto comenzará a tratarlo de manera completamente diferente. A las ocho en punto ya está conduciendo en la carretilla elevadora, pero para entonces habrá mucho más.

Fuente: https://www.trouw.nl/a/~a4965720/

El avance de la tecnología en el campo

Algunas innovaciones buscan optimizar los cultivos para el uso más eficiente del regadío, la toma de decisiones en tiempo real o anticiparse ante los cambios climáticos

La tecnología tiene múltiples vertientes. El mundo de la agricultura, uno de los sectores más tradicionales de las sociedades, también ha percibido cómo los avances tecnológicos pueden aportar importantes beneficiosos. La tecnología tiene múltiples vertientes. El mundo de la agricultura, uno de los sectores más tradicionales de las sociedades, también ha percibido cómo los avances tecnológicos pueden aportar importantes beneficiosos. Y no solo a nivel económico.

El empleo de técnicas basadas en el análisis de datos, el uso de drones y el comienzo de la era de la sensorización no ha hecho más que comenzar. Y todo ello puede contribuir a que el campo se modernice. La innovación y la sostenibilidad serán un punto clave para lograr alimentar a los 9.700 millones de personas que se estima habitarán la Tierra en 2050.

Muchos agricultores privados llevan tiempo rascando en las posibilidades de tecnologías ya presentes en el mundo del consumo para fines particulares. Bajo algunos preceptos básicos como la sostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos disponibles, el campo ha empezado a integrar sistemas de precisión y mejora de los productos. La idea de «AgroTech» empieza a dar sus frutos. Son muchas las empresas que han bebido las nuevas tecnologías para ofrecer algunos servicios y productos que tienen como objetivo final una mayor optimización de los recursos en los cultivos.

  1. Sensores, Big Data y Software de gestión Esta Agtech se basa en la sensorización para el monitoreo de variables agrícolas o que influyen el ciclo agrícola, el procesamiento de grandes volúmenes de información y un sinnúmero de APP´s, para que los agricultores puedan tomar mejores decisiones respecto a la gestión de sus cultivos. La agricultura basada en datos, o agricultura smart, ya está aquí y, en un futuro próximo, solo podemos esperar que siga evolucionando y mejorando la gestión de los predios agrícolas.
  2. Robótica Los robots para aplicaciones agrícolas a nivel mundial han tenido un importante desarrollo en los últimos años; desde robots expertos en procesos de sembradío, fertilización y cuidado fitosanitario, hasta robots recolectores de frutillas, uvas y pimientos. El uso de robots permite materializar el sueño de una real agricultura de precisión, permitiendo aumentos relevantes de rendimientos, reducción de costos de insumos productivos y de mano de obra. Dentro de la familia de los robots se pueden incluir los drones, que están siendo utilizados en el agro para diversas funciones; desde el diagnóstico de enfermedades, hasta en procesos de polinización, pasando por control de ganado y prevención de incendios. Los drones son una tecnología cuya relación rendimiento-precio aumenta a tasas aceleradas, por lo tanto es de esperar que su uso también se intensifique.
  3. Tractores autónomos Esta tecnología permite al agricultor de un predio controlar el tractor desde un PC o Tablet, con sencillas instrucciones, programando sus tareas para que este opere posteriormente de forma autónoma, mientras que el agricultor puede dedicar su tiempo a otras tareas de la explotación. La operación de estos tractores se basa en datos reales recolectados en forma autónoma por el tractor, a través de sensores o bien aportados por sistemas externos, lo cual les permite tomar decisiones mucho más precisas, en el tiempo real, minimizando riesgos y costos.
  4. Biotecnología y Big Data Biológico La biotecnología agrícola no es precisamente nueva en agricultura. Desde tiempos antiguos los agricultores han seleccionado las mejores especies, tanto animales como vegetales, que daban ventajas productivas, cualitativas y de calidad de los productos. Por otro lado, el Big Data Biológico permite hacer descubrimientos genéticos y moleculares en especies vegetales y animales a una velocidad nunca antes conocida. Por ejemplo, el descubrimiento de genes que intervienen directamente en procesos biológicos específicos de cultivos, aumentando su resistencia, mejorando su productividad y la calidad de sus frutos.
  5. Economía compartida El fenómeno UBER ha llegado a la maquinaria agrícola. En Europa han surgido numerosas plataformas que permiten a agricultores alquilar maquinarias a otros agricultores por horas, días o semanas, cuando estos no las están utilizando. Una idea sencilla, que permite a ambas partes salir beneficiadas: unos porque sacan rendimiento a su máquina parada, y otros porque pueden incorporar tecnología a sus cultivos sin realizar grandes inversiones.
  6. Granjas verticales para las “Smart City” del futuro Esta tecnología se basa en la idea de transformar espacios urbanos, de grandes ciudades, en huertas de alta productividad. Estas granjas verticales, hiper-robotizadas y ultra-productivas, funcionan desde el año 2016 en Europa, comprobando que esta idea es totalmente realizable. Por otro lado, estas granjas se caracterizan por: baja mano de obra humana, control absoluto de todos los parámetros de cultivo, máxima seguridad alimentaria, alta tecnología e increíble productividad.
  7. Agricultura y ganadería celular Complementando la idea de las granjas verticales, surge la concepción de una Smart City autosuficiente, donde las granjas verticales ponen los vegetales y los laboratorios la proteína animal. Este concepto empezó a sonar con fuerza cuando el científico alemán Mark Post, creó en 2013 la primera hamburguesa “in vitro”. A partir de aquí, han surgido en USA y Europa numerosas startups que se han lanzado a investigar cómo producir productos cárnicos y lácteos sin recurrir a la ganadería. La agricultura y ganadería celular llaman poderosamente la atención a inversores de todo el mundo. De hecho, empresas como Impossible Foods o Cultured Meat, ya están desarrollando carne de laboratorio.
  8. Tecnología satélite La NASA está apostando por la tecnología satelital para predecir sequías y ayudar así a los agricultores; por su parte, La Agencia Espacial Europea, está desarrollando aplicaciones basadas en la misma tecnología para monitorizar sequías agrícolas y predecir cosechas. Se han desarrollado numerosas aplicaciones que permiten combinar las imágenes e información de la NASA, con el conocimiento de otras fuentes de información, como la U.S. Department of Agriculture y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU. Lo anterior, para ofrecer mejoras sustantivas en las predicciones de las cosechas en aquel país.
  9. Inputs y agricultura más natural El control biológico surge como alternativa a los pesticidas y sustancias químicas para el control de plagas, debido principalmente a que los consumidores de los países desarrollados han comenzado a tener conciencia medioambiental y piden a los agricultores productos más naturales y sostenibles. Esta tendencia, en la práctica, se traduce en la sustitución de fertilizantes de base química por fertilizantes de origen natural; desarrollándose soluciones naturales para combatir plagas, recurriendo a sustancias presentes en la naturaleza o al control biológico.
  10. eCommerce agroalimentario Una de las tendencias que se ha desarrollado con mas fuerza e inversión durante 2016, es el ecommerce agroalimentario, donde empresas y start-ups generan portales de venta y cadenas de distribución que conectan directamente a los productores con los consumidores finales. Esto permite llegar con productos frescos al consumidor a precios muy competitivos. El 2016, llegó Amazon Fresh a Europa para marcar el nuevo paso evolutivo del eCommerce Agroalimentario.
  11. Trazabilidad Los consumidores actuales quieren saber todo acerca de los alimentos que se llevan a la boca: quién lo ha producido, cómo se ha producido, dónde se ha producido, etc. Esta información solo se puede entregar en caso que exista una correcta trazabilidad. Por tanto, cada vez más se avanzarán en tecnologías que aseguren esa trazabilidad.

 

Sin duda, algunas de estás tendencias tecnológicas que se observan en países desarrollados, aún suenan como un sueño para la agricultura chilena; sin embargo, sí existen iniciativas interesantes en agricultura de precisión, sensorización, big data y uso de drones a nivel local. Si estas iniciativas son capaces de mostrar resultados positivos, marcarán una senda para la tecnificación y modernización de nuestro agro.

fuentes: pmgchile, abc españa.

Bajar los costos de producción con continuidad de maquina

El productor no forma precios sino que es tomador de ellos y esa es la razón por la cual siempre piensa en aumentar el margen bruto de cada actividad, para lo cual controla los costos de producción en forma férrea. Eso lo lleva a ser muy eficiente en cada negocio.

Por otra parte, las ventanas de tiempo para hacer cada trabajo en el campo son cada vez más acotadas, es decir, hay una tendencia a que se reduzcan los tiempo óptimos de siembra, de cosecha, de pulverización, y si no se ajusta cada operación al tiempo indicado, la baja del rindes es cada vez notable, y también lo es el castigo a la empresa.

La reducción de los tiempos disponibles se basa en razones de diferente índole como por ejemplo genética de la semilla cada vez más específica, los nuevos métodos de extracción de muestra de suelos y clara correlación entre la fertilidad y los rindes (equipo Veris), condiciones climáticas bastante inestables.

La sembradora no escapa a esta tendencia, por ello es que se desarrollan máquinas e innovaciones que aumentan la capacidad de trabajo de los equipos que fueron y serán adoptadas por el productor por su practicidad. El aumento del tamaño de los equipos, no es el único camino y menos, el más efectivo. Más bien lo es el aumento de la eficiencia en el uso y en los mejores diseños de los equipos.

En ese rumbo es que aparece el acoplado que, mediante el uso de un flujo de aire a presión, alimenta la tolva de la sembradora sin detener el equipo.

En resultado final es la reducción de los tiempos de recarga de la tolva, con lo cual se aumenta la capacidad de trabajo sin aumentar la velocidad de siembra –no recomendable con los equipos de aplicación corriente— ni aumento del ancho de siembra, que impone mayor utilización de potencia, que implica mayor inversión para que su resultado se note.

Este carro tolva adicional puede aumentar la autonomía de siembra en proporciones notables, incluyendo su duplicación, e incidir en forma notable en la capacidad de trabajo y el costo operativo del equipo.

El flujo entre el carro tolva extra y la sembradora en dos tubos. La turbina del carro, accionada desde la toma de potencia del tractor.

Este nivel alcanzado de aumento, dependerá de la pericia de quien maneje la logística de la siembra y de la configuración del equipo entre otras cosas. Es decir que, más allá del beneficio, este podrá ser mayor o menor de acuerdo a la forma y dimensiones de los lotes de siembra, el tipo de sembradora sea una drill, air planter, de conducción de semilla por gravedad, de dosificación mecánica o neumática.

Puede decirse que el beneficio alcanzado estará acorde al nivel tecnológico de arranque del equipo. En ese sentido, ahora no se puede definir su techo.

Su acople a la sembradora es realmente sencillo sin necesidad de usar ninguna herramienta de mano o implemento especial, y cuando el operador lo juzgue conveniente. Solo será necesario contar con un acople en la parte superior de la tolva de la sembradora para enchufar el tubo conductor de semilla proveniente del acoplado.

El funcionamiento del acoplado tolva durante la siembra es semi – automático en el sentido de que, el paso de la semilla se acciona desde la cabina del tractor, al accionar el movimiento de la turbina de aire y la sembradora cerrando a secuencia. La automatización puede incrementarse con la configuración del equipo para que se acople la alimentación de desde el acoplado, cuando el nivel de semilla en la tolva de la sembradora alcance un nivel programado por el operador.

Las fertilizadoras también pueden trabajar en equipo con este tipo de tolva alimentadora en movimiento.

Desde los números de la capacidad

La utilidad del servicio de esta tolva se puede visualizar también, mediante el cálculo de capacidad de trabajo, que se suele aplicar en el cálculo de los presupuestos de siembra.

Todo arranca desde una fórmula: Ct (ha) = a (m) x V (km/h) x coeficiente de tiempo efectivo x 0,1 Dónde: Ct (ha/h): es la capacidad de trabajo de la sembradora expresada en la cantidad de hectáreas que el equipo siembra por hora a (m): es el ancho de siembra en metros.

v (km/h): es la velocidad de avance en quilómetros por hora efectivos Coeficiente de tiempo efectivo: expresa el tiempo durante el cual la máquina esta clavada y avanzado en siembra vs. el tiempo que vira en cabeceras, se abastece de semilla, fertilizante y gasoil, o bien repara eventuales roturas (mangueras, pérdidas de aceite, etc).

0,1 es un coeficiente para pasar de unidades (Ct = a (m) X v (km/h) X 1.000 (m) / 1 (km) X 1 (ha) / 10.000 m2).

Volviendo al coeficiente de tiempo efectivo, que se menciona en el recuadro, podemos ampliar diciendo que si es de 0,85, quiere decir que el 85% del tiempo (horas y minutos) que le llevó al equipo sembrar un lote.

Por ejemplo en un lote de 600 ha, sembrando trigo, estuvo la máquina en posición de siembra, es decir calvada y avanzando sembrando, el 85% el tiempo total. El 15% restante, incluye los minutos y/u horas de trabajos indirectos o bien pérdidas de tiempo como se denomina en la bibliografía y que comprenden vueltas en cabeceras, carga de tolva, carga de gasoil, reparaciones. Es decir, se puede medir a campo que el equipo estuvo sembrando efectivamente 85 horas, y 15 horas abasteciendo y reparando.

La forma más práctica para aumentar la capacidad de trabajo es bajar las pérdidas de tiempo. Ello se logra por un lado haciendo un mantenimiento preventivo minucioso del equipo en épocas de no siembra. Y por otro reduciendo los tiempos de abastecimiento. La tolva extra reduce estos tiempos al aumentar la autonomía de la sembradora de manera notable. Por ejemplo si la tolva de la máquina lleva 5 m3 de capacidad, y la tolva adicional otros 5 m3, se duplicó la autonomía de la máquina, y se alargan los tiempos de abastecimiento de semilla. Por la misma razón es importante el tamaño del tanque de gasoil del tractor, pero esa es otra historia.

Fuente: Rural

La forma de tercerizar es la siembra directa de los negocios agrícolas

La innovación está comúnmente asociada a la tecnología. Sin embargo, esta también puede darse en la organización empresarial, que es donde justamente el agro argentino hace punta en el mundo.

Quien camina por el campo advierte claramente la tendencia hacia la desintegración (de la estancia o la chacra donde se hacía casi todo) y la tercerización. Se trata de un fenómeno que arrancó en los 90, donde prima la coordinación entre agentes que, mediante la colaboración y el respeto, queda regida por contratos formales o de palabra.

Tras una mayor competitividad, la estancia fue transformándose en empresa-red para reducir los costos de producción y como manera de superar la vieja estructura integrada, donde los diferentes agentes quedaban encerrados en una organización, bajo la relación laboral de dependencia. La chacra no escapa a la misma tendencia. En la actualidad, muchos chacareros prefieren, en lugar de comprar mayor superficie, destinar los fondos pertinentes a la adquisición de maquinarias, para proveer servicios a empresas-red.

En lugar de la lógica de la firma grande que efectúa la mayor cantidad posible de actividades, la empresa-red está centrada en la agilidad para responder a las exigencias de la agricultura conservacionista, sobre todo de la labranza cero. Se trata de un conjunto de empresas jurídicamente independientes, pero con fuertes vínculos asociativos y ligadas por el mismo ciclo productivo, donde una de ellas -el nudo central- ata y supedita a las restantes; este nudo impone criterios y estilos de trabajo.

Cada una se especializa en un rubro de la actividad y, al concentrarse en este, le resulta más fácil incorporar tecnología de última generación. De esta forma, las distintas empresas adquieren una gran capacidad de adaptarse a cada situación y lugar, con tecnologías adecuadas. En suma: esta innovación organizacional estimula la innovación tecnológica.

Empresas abocadas a las siembras, aplicaciones de pesticidas, los sistemas de labranza y de cosecha, y el transporte, entre otras, la conforman bajo las directivas del nudo central. Frente a cambios abruptos en el contexto económico, estas estructuras flexibles son las más adecuadas para responder a estos con suficiente grado de innovación. En el funcionamiento de las empresas redes el interrogante básico se plantea así: ¿cómo responder en la forma más eficiente a la demanda?

Así, el agro va evolucionando hacia un sistema de fuerte cooperación productiva. Y este fenómeno es una de las mayores innovaciones que muestra el sistema productivo de nuestro país. En el aspecto organizacional, el ámbito rural ha sido protagonista de una verdadera revolución que, a lo largo de las últimas décadas, ha modificado las estructuras productivas y comerciales.

Así, el mercado de arrendamientos de tierras u otras formas de uso, tenencia y explotación, mediante todo tipo de contratos con una creciente gama de posibilidades, se inserta en un proceso en aumento. A este fenómeno lo definimos como economía agrícola contractual.

Esta innovación no solo trae beneficiarios. También conlleva perdedores que, para salir adelante, deberán adaptarse a los cambios e incorporarse al nuevo cuadro que ofrece innumerables oportunidades, siempre y cuando haya suficiente capacitación y espíritu de emprendimiento.

Por el acentuado crecimiento de la economía agrícola contractual, nuestro país muestra una mayor eficiencia en los procesos de exportación de granos y subproductos industrializados.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2139805-ganar-y-perder-en-una-red-de-empresas